Popayán.- Durante las últimas 24 horas se han registrado seis emisiones de ceniza, con una altura máxima aproximada de un kilómetro, tras el recrudecimiento de la actividad sísmica vinculada a la dinámica de fluidos en el cráter del Volcán Puracé.
El más reciente informe del Servicio Geológico Colombiano (SGC) – adscrito al Ministerio de Minas y Energía – explica que los gases y la ceniza se dispersaron hacia el occidente y noroccidente de acuerdo con la dirección de los vientos, con reportes de caída en el sector norte de la ciudad de Popayán y en las veredas Cristales, Pisanrabó, Tabío e Hispala, del municipio de Puracé.
Del seguimiento de la actividad en la cadena volcánica Los Coconucos, desde la emisión del último reporte extraordinario de cambio de alerta – como en su momento lo advirtió Primera Página – y hasta el momento, continúa el registro de actividad sísmica vinculada a la dinámica de fluidos en los conductos internos, específicamente eventos de largo periodo (LP) y señales de tremor espasmódico (TR).

Dichas manifestaciones se han ubicado bajo el cráter del volcán Puracé, con profundidades menores a un kilómetro, y están asociadas a la movilización y salida de gases hacia la superficie.
Además, los valores de flujos de dióxido de azufre (SO₂) a la atmósfera y concentraciones de dióxido de carbono (CO₂) en suelo continúan en ascenso, al igual que la salida de gases y ceniza a través de las grietas ubicadas en el cráter del volcán Puracé.
Hasta el momento no se ha observado actividad fumarólica a través de los volcanes Curiquinga y Piocollo.
Los valores que se vienen registrando instrumentalmente en el volcán durante los últimos días son los máximos alcanzados, superando ampliamente los calculados en las líneas base de comportamiento y, por lo tanto, representan una alteración importante en su comportamiento, por lo que el volcán continúa en estado de alerta Naranja.

Mientras se mantiene el estado de alerta Naranja, es posible que se presenten variaciones temporales en los niveles de actividad del volcán, es decir, que en algunos momentos puede disminuir con respecto a días o semanas anteriores, pero esto no implica necesariamente que el volcán haya retornado a un nivel de actividad estable. Para realizar el cambio al estado de alerta Amarilla se requiere de un tiempo prudencial en el que se evalúan todos los parámetros monitoreados y se determinan tendencias que puedan indicar una estabilidad confiable.
Se recomienda a la comunidad en general no acercarse a la zona de los cráteres de los volcanes Puracé, Piocollo y Curiquinga, ya que, de forma repentina, pueden ocurrir emisiones de ceniza o de gases que representan un gran riesgo para las personas. Con base en lo anteriormente expuesto, desde el SGC recomendamos seguir atentamente la evolución de este proceso a través de los boletines diarios y demás información publicada por nuestros canales oficiales, así como las instrucciones de las autoridades locales, departamentales y de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd).

El Volcán Puracé
El volcán Puracé se encuentra localizado en el departamento del Cauca, en las coordenadas geográficas 2°19’01N y 76°23’53W, a una distancia de 26 km al SE de la ciudad de Popayán. Hace parte de la Cadena Volcánica de Los Coconucos, compuesta por 15 centros eruptivos alineados con una orientación N40°W, siendo el Puracé el más joven y septentrional de la Cadena.
Su edificio tiene forma de un cono truncado, presenta un cráter interno y otro externo concéntricos de 500 y 900 m de diámetro, respectivamente. La actividad fumarólica se concentra en el interior del cráter, principalmente en una gran grieta que atraviesa el fondo y en un importante campo fumarólico en el flanco externo norte del volcán (“Fumarola Lateral”). El basamento está constituido por rocas volcánicas del Terciario Superior-Cuaternario y localmente por rocas volcánicas del Cretácico.
El volcán Puracé se encuentra construido sobre un edificio antiguo (Pre-Puracé), el cual se desarrolló en el borde de una caldera (Chagartón). Los productos principales del volcán son piroclastos, intercalados con coladas de lava, generalmente de composición andesítica.
El monitoreo continuo de la actividad del volcán se inició en octubre de 1986; a partir de 2007, se empezó una etapa de densificación de la red de monitoreo y en la actualidad se cuenta con una red de 32 estaciones para el monitoreo de la actividad volcánica; en estas estaciones hay instalados 65 sensores para medir parámetros de la actividad sísmica, deformación de la superficie del volcán, emisiones de gases, temperatura, ondas acústicas, potencial eléctrico, entre otros.

