Popayán.- Aunque en las últimas horas (lunes) se ha registrado una disminución en el número de sismos y en las emisiones de ceniza hacia la atmósfera en la cadena volcánica Los Coconucos, sobre la cual se estableció alerta naranja durante el fin de semana por la actividad en el cráter del Volcán Purcaé, un hecho particular llamó la atención del Servicio Geológico Colombiano (SGC):
“El monitoreo de los gases muestra que los valores de flujo de dióxido de azufre (SO₂) continúan por encima del promedio conocido para este volcán y que persiste el ascenso en las concentraciones de dióxido de carbono (CO₂) en el suelo”, reportó la entidad adscrita al Ministerio de Minas y Energía.

Además, resaltó, se detectó una anomalía térmica asociada al fondo del cráter, basada en información publicada en la plataforma satelital Mirova, operada por el Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Turín.
La plataforma Mirova (que traduce “Observaciones de la actividad volcánica en el infrarrojo medio”) es utilizada para el seguimiento, en tiempo real, de los incendios forestales y de sus focos de calor, lo mismo que en los volcanes.
La plataforma satelital Mirova fue desarrollada para detectar, localizar y medir la radiación térmica proveniente de la actividad volcánica y tiene este conjunto de datos:
Este conjunto de datos se basa en el análisis del sensor Viirs, que adquiere imágenes en el infrarrojo medio (MIR) con una resolución de 750 m (banda M13 a 4,05 μm – Canal de Fuego) y una frecuencia temporal de entre cuatro y seis imágenes diarias.

El Viirs (Visible Infrared Imaging Radiometer Suite – Conjunto de radiómetros de imágenes visibles e infrarrojas) es un instrumento radiométrico a bordo de satélites de órbita polar que recopila mediciones globales e imágenes de la Tierra, la atmósfera, los océanos y la criosfera. El Viirs es un producto de la Nasa, casi en tiempo real, de EOS (Datos de Observación de la Tierra).

La potencia radiativa volcánica (VRP) se calcula mediante el método MIR con un límite inferior de detección de aproximadamente 0,1 MW. Los datos se procesan en tiempo casi real, es decir, entre una y cuatro horas después de la adquisición de la imagen.
La Potencia Radiativa Volcánica (PRV) es una medida del calor irradiado por la actividad volcánica en el momento de la adquisición de datos satelitales.

La PRV se calcula en vatios (W) y representa una medida combinada del área del emisor volcánico y su temperatura de radiación efectiva. Mirova calcula la Potencia Radiativa Volcánica (PRV) mediante el método MIR, un enfoque introducido inicialmente para estimar el calor irradiado por incendios activos utilizando datos satelitales.
DEL SEGUIMIENTO DE LA ACTIVIDAD EN COCONUCOS
Según el Servicio Geológico Colombiano (SGC), durante las últimas 24 horas continúa la sismicidad de largo periodo (LP) y señales de tremor espasmódico1 (TR) del volcán Puracé, que se relacionan principalmente con la dinámica de fluidos en los conductos internos y que son generados bajo el cráter del volcán, a profundidades menores a un kilómetro.

En cuanto a la sismicidad de fractura, se destaca la ocurrencia de algunos eventos de bajo aporte energético ubicados bajo el centro eruptivo Piocollo, entre uno y dos kilómetros de profundidad.
Aunque se ha registrado una disminución en el número de sismos y en las emisiones de ceniza hacia la atmósfera, durante las últimas 24 horas, se han registrado tres emisiones de ceniza, con una altura máxima de 500 metros, que se dispersaron hacia el occidente de acuerdo con la dirección imperante de los vientos y que fueron reportadas como caída de ceniza en las veredas Cristales, Loma Linda y 20 de Julio, del municipio de Puracé, y en la cabecera municipal de Coconuco.
Los valores que se vienen registrando instrumentalmente en el volcán durante los últimos días son los máximos alcanzados, superando ampliamente los calculados en las líneas base de comportamiento y, por lo tanto, representan una alteración importante en su dinámica, por lo que el volcán continúa en estado de alerta Naranja.
Mientras se mantiene el estado de alerta Naranja, es posible que se presenten variaciones temporales en los niveles de actividad del volcán, es decir, que en algunos momentos puede disminuir con respecto a días o semanas anteriores, pero esto no implica necesariamente que el volcán haya retornado a un nivel de actividad estable. Para realizar el cambio al estado de alerta Amarilla se requiere de un tiempo prudencial en el que se evalúan todos los parámetros monitoreados y se determinan tendencias que puedan indicar una estabilidad confiable.
Se recomienda a la comunidad en general no acercarse a la zona de los cráteres de los volcanes Puracé, Piocollo y Curiquinga, ya que, de forma repentina, pueden ocurrir emisiones de ceniza o de gases que representan un gran riesgo para las personas.
Con base en lo anteriormente expuesto, desde el SGC recomendamos seguir atentamente la evolución de este proceso a través de los boletines diarios y demás información publicada por nuestros canales oficiales, así como las instrucciones de las autoridades locales, departamentales y de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd).

El Volcán Puracé
El volcán Puracé se encuentra localizado en el departamento del Cauca, en las coordenadas geográficas 2°19’01N y 76°23’53W, a una distancia de 26 km al SE de la ciudad de Popayán. Hace parte de la Cadena Volcánica de Los Coconucos, compuesta por 15 centros eruptivos alineados con una orientación N40°W, siendo el Puracé el más joven y septentrional de la Cadena.
Su edificio tiene forma de un cono truncado, presenta un cráter interno y otro externo concéntricos de 500 y 900 m de diámetro, respectivamente. La actividad fumarólica se concentra en el interior del cráter, principalmente en una gran grieta que atraviesa el fondo y en un importante campo fumarólico en el flanco externo norte del volcán (“Fumarola Lateral”). El basamento está constituido por rocas volcánicas del Terciario Superior-Cuaternario y localmente por rocas volcánicas del Cretácico.
El volcán Puracé se encuentra construido sobre un edificio antiguo (Pre-Puracé), el cual se desarrolló en el borde de una caldera (Chagartón). Los productos principales del volcán son piroclastos, intercalados con coladas de lava, generalmente de composición andesítica.
El monitoreo continuo de la actividad del volcán se inició en octubre de 1986; a partir de 2007, se empezó una etapa de densificación de la red de monitoreo y en la actualidad se cuenta con una red de 32 estaciones para el monitoreo de la actividad volcánica; en estas estaciones hay instalados 65 sensores para medir parámetros de la actividad sísmica, deformación de la superficie del volcán, emisiones de gases, temperatura, ondas acústicas, potencial eléctrico, entre otros.

